martes, 13 de diciembre de 2011

Las buenas decisiones de los niños

En una ocasión leí "Los niños no aprenden a tomar buenas decisiones tomándolas. Los niños aprenden cuando los demás las toman por ellos". Y ¡qué tranquila me quedé!
Parece que hoy en día se consideran las decisiones como algo innato a los niños, y  que darles poder es parte de su herencia natural.


Cierto que permitirles escoger cuestiones adecuadas para su edad fomenta la responsabilidad, la autoestima y la confianza y, a su vez, ganan en autonomía y capacidad crítica. Pero ese niño ¿sabe tomar buenas decisiones?
En este momento tengo dos hijos malos, los más pequeños, los de menor raciocinio. Al darles la medicina se  retuercen como posesos por que no quieren tomarla. Podría dejarme llevar por esa teoría de que son los niños los que deciden sobre su vida, pero si hiciera eso estaría lamentándome más de lo deseado, esta ligera enfermedad por la que atraviesan sería cada día más importante y esto les causaría daños mayores. 
¿ Por qué no puede decidir si tomar o no la medicina? ¿ver una página web u otra el sólo? ¿por qué no puede decidir si obedecer a papá y a mamá?  En su inexperta mente no puede entender que sea apropiado decidir una cosa y otras no.
El niño debe entender que sus elecciones y decisiones , en vez de ser un derecho innato, dependen del criterio de sus padres, que sólo velan por su bienestar.


Vamos a ponernos en otro supuesto: Salimos a merendar a una cafetería, llevo 10 niños y me acompaña mi esposo. Vaya lío montamos todos juntos, no podemos pasar desapercibidos, aunque quisiera.
En principio no pasa nada porque los niños elijan entre sandwich o hamburguesa, zumo o refresco, helado o batido, dulce o salado. 
Antes de que llegue el camarero les indico: "pediré por vosotros, para hacerlo más rápido y no entretener al camarero ya que hay muchos clientes". (Una pequeña explicación de porqué actúo así)
Al llegar a tomar nota le digo al camarero: "Tomaremos cinco sandwich de jamón con queso, calientes, con patatas. Cinco refrescos de naranja y de postre cinco helados con dos bolas de chocolate y vainilla. Si no es molestia traiga algunos vasos para agua y una jarra con agua fría. Todo es para compartir de dos en dos, por lo que necesitaremos completar los servicios".
Gran sonrisa de satisfacción del tomador de las viandas. El esperaba un revuelo tremendo de los niños gritando cosas dispares para tomar cada uno.
Un niño de corta edad podría elegir entre una cosa u otra, pero si son 10 los que deben elegir las cosas se complican, se hubiera retrasado inevitablemente al camarero y a otros clientes. Como en todas las decisiones que parecen simples, es para muchos un asunto práctico, pero en este caso se trata de tener consideración hacia los demás. Los niños son demasiado pequeños para entenderlo por sí solos y para actuar en consecuencia.
Ninguno de los míos estaría triste ante mi elección.

Creo que cuando a los niños se les presenta un programa se sienten aliviados de seguirlo.

4 comentarios:

Farábian dijo...

me ha encantado tu blog , te sigo

lulusemua dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, a los niños hay que enseñarles a tomar decisiones, todavía son pequeños y no saben distinguir. Pero por otra parte también hay que dejarles decidir en cosas que no son tan vitales para que puedan aprender. Un besito, lulú.

mistrucosparaeducar dijo...

De acuerdo.
Claro que los niños tienen que elegir y aprender a hacerlo, pero hay mucho campos en los que no tienen conocimiento suficiente para poder hacerlo. Hoy en día, parece que los padres tenemis que estar sólo de espectadores.

Mara dijo...

Jo! Cómo me gustaría que en un montón de ocasiones alguien decidiera por mi!!! Me encantaría volver a ser niño y que me guiaran por esta vida tan complicada que tenemos!!! Un beso